Los sonidos más bellos del otoño


En época de berrea los ciervos entran en celo e intentan atraer a las hembras con impresionantes sonidos broncos. Este magnífico espectáculo lo he podido observar en un marco incomparable: Richmond Park.

Este parque cubre 955 hectáreas, convirtiéndose así en el más grande de los Parques Reales de Londres, además de ser el más extenso de los urbanos de Europa. Con casi 400 años de historia solía ser un espacio de caza para la realeza. Hoy día es una reserva nacional natural. Está catalogada como área especial de conservación de la vida salvaje, y como uno de los lugares internacionales de gran interés científico.

Vagan libremente por sus bosques numerosas especies de animales: ardillas, zorros, gran variedad de aves e insectos, pero sin lugar a dudas el verdadero rey de este entorno es el ciervo. En la actualidad conviven más de 600 ejemplares de ciervo rojo y de gamo común.

“La Berrea” que comienza a mediados de septiembre y termina a finales de octubre es una de las exhibiciones más impresionantes que nos ofrece la naturaleza.

Las ciervas viven separadas de los machos durante todo el año. Conviven en manada mientras que los machos en solitario. El ciervo macho, durante esta época, se presenta en su máximo esplendor (fuerte y con cuernos de gran envergadura). Emiten sonidos graves de advertencia para sus posibles competidores, y así proteger a las hembras. Están sometidos a un enorme esfuerzo, ya que prácticamente ni comen, ni descansan.

Me siento un privilegiado al haber estado a menos de dos metros de estos animales y escucharles rugir a pleno pulmón.